Vestida de Entrecasa

Qué suerte que empezó el Invierno. Si alguien quiere regalarme unas pantuflitas de polar o peluche, bienvenido sea.

2007-06-21

Pequeñas delicias de la vida conyugal

Jueves, ya caído el sol, a horas de comenzada la veda electoral y unos días más allá, parciales para él:

C: Estaba pensando que el sábado cuando vayamos a lo de tu papá no voy a tomar nada de alcohol, así el domingo puedo seguir.

L: Bueno, entonces yo voy a ir a votar y vuelvo. Te dejo estudiando.

La verdad, es que nadie vive sin amor. Y yo vivo de, por y para el amor. Me gustó como sonaron las palabras del dialoguito.

2007-05-24

La belleza de Parque Chas.

Cada mediodía, camino a la oficina, me convenzo cada vez más de que una opción fuerte de búsqueda para próximamente armar el nuevo nido es Parque Chas.

Adoro las casitas, algunas más antiguas, otras más contemporáneas, que se pierden y entremezclan en las calles circulares y cortadas. Y en el medio, el parque.

Y a pocas cuadras, el Subte, mi medio de transporte favorito por el urbanismo que encierra.

Me quedo en Caballito?

O miro hacia Parque Chas? O Colegiales?

2007-04-05

VOLVIENDO A ENTRECASA (y no hablo de la revista de Disco)


VUELVE! SÍ, VUELVE

Meses y meses de desidia y abandono del blog. Pero vuelvo. Demasiadas cosas por pensar: es lo que nos pasa a la gente con un mínimo de dos neuronas en red cuando pasa mucho tiempo pensando y sintiendo.

Por ahora, sólo adelando que salvo la búsqueda de nuevo empleo, sigo feliz y planificadora.

2006-08-21

Nuevo integrante del presente blog


Bienvenido Cris mi vida, al blog, como participante y escritor oficial.

(Te amo)

Lunes, 8pm


La última tarde del fin de semana largo se vuelve noche. Y arranca, aunque más breve, otra semana laboral.

Pasan los días con la felicidad inconmensurable de sentirme alimento para tu hambre y sed de ser amado, comprendido y valorado, y a la vez alimentada por tus besos y tu fuerza día a día, para asegurarme y darme la tranquilidad y la certeza de que estás, sin importar qué, cómo, cuándo, cómo ni dónde. Que sos un hombre impresionante y distinto. Distinto a todo lo que alguna vez creí que podría ser un hombre. A tu lado he dejado atrás todo lo que antes era, y dejaba que me hicieran ser.

Por siempre,
para siempre,
dulce amor mío,

Tu mujer te adora,
vivís en su piel.

(Foto: Cris)

2006-08-17

No soy misógina, pero...


... detesto a las mujeres, a las del subgrupo mayoritario "minas". Por qué, se preguntarán? Porque siempre quieren tener lo que tiene la de al lado. Aunque no les interese encontrar razones, que por otro lado, sencillamente, no hallan.

Un amigo me dijo una vez: "Bueno, por éso ustedes compran de maniquí, y nosotros de estante". Sabias palabras.

Las que no son así, lo saben. Saben que pertenecen a la categoría "mujeres", ésa categoría de la que está orgullosa Nacha, pero no son "minas". Es como ése silogismo (¿era un silogismo?): "Todo A es C, pero no todo C es A", o algo por el estilo, o: "Todo gato es felino, pero no todo felino es gato". Y el ejemplo nos lleva a confirmar la hipótesis. LQQD. Miau. O mejor dicho, en mi caso "Groaaarr", porque seré felina, pero no soy gato.

Y de Nacha... tengo mis serias dudas. Igual, me cae bien.

2006-07-19

Más canciones de amor

Increíbles son, la fuerza y la plenitud que me generan tu sola presencia. Miles de besos corren, fluyen como el cauce agolpado deun río, que sugiere enormidades, que sugiere intensidades: la intensidad de una mirada, de un alma que se aferra con brazos intensos de hombre de pelo oscuro y lacio. La intensidad de orgasmos simultáneos, como un florecer de floreceres, como una vendimia de canciones que son pura melodía de caricia otoñal.

Sin tus besos, me vacío.
Sin tu paciencia, me ofusco.
Sin tus labios, me reseco.

(qué suerte que estás en el cuarto contiguo)

Uña

Soy eterna.
Soy invulnerable.
Soy aquella mujer
que alguna vez penó de noche

(y de ésto, no hace demasiado tiempo).

Soy un vaso de agua
y un río entero.

Una uña,
y toda la mano.

2006-06-22

colonia - el río - flores


Todo es hermoso.
Recuerdo, por ejemplo,
un viaje en barco
tus manos,
mis manos.

Un ricardito en la plaza mayor,
un río a lo lejos
(no tan lejos),
y éstos días
en que ansío cada minuto en que pienso
que llegarás al caer la tarde.

Será un precioso sábado
este sábado.
La tarde, la caída del sol sobre el patio,
y el brindis de medianoche.

Se me retuerce el alma
con la sola idea remota de perderte alguna vez.
Un sinsentido,
una sin razón.

Mis ojos son tuyos.
Tus penas mías,
tus logros también.

(también te regalo mis mañanas)

2006-04-19

Intimista paz


Lavaba los platos a media tarde,
y él allí de pie
a mi lado,
o besándome el nacimiento del pelo.

Cada minuto a su lado es pleno ,
como -se me ocurre-
debe ser el último segundo de vida.

Pienso
en todo lo que hoy haría por él,
y en cuántos días de mi vida
me podría en sus manos.

Mi amor,
dejemos que el sol nos traspase
como si estuviésemos hechos
de papel de seda.

Y envuelve mis tardes,
noches y mañanas
en ése pulso y ése tacto
que huelen a tu espalda,
porque dan, también,
ésa mismísima seguridad de asilo etéreo.

(foto: Cristian Galindo, Cris )

2006-04-08

Reflexión


... y cuando pienso que tener tu rostro cerca acorta las semanas y adorna las mañanas, tardes y noches, me deja de importar el tener que madrugar.

2006-03-29

Instantáneas de tarde pensándote



Cuando no estás en casa,
me alimento de tus rastros
imperceptibles para cualquier otro,
presentes para mi espíritu.

los rincones,
las almohadas de la cama,
la cocina, ordenada,
el sillón y sus texturas,
tu toalla en el perchero
del baño azul de ultramar.

Te veo llegar,
la calle de paisaje, detrás tuyo,
Y un millón de sensaciones
con cada galante y suave palabra
que de tus labios emana
como humo que adormece,
e invita a caer rendida
sobre tu pecho tibio
de piel especiada y sutil.

2006-03-19

Al hablar

De qué hablas
cuando de mí hablas?

Qué les cuentas?
Les dices de noches eternas
de ésas en la que no queremos dormirnos,
sólo cerrar los ojos?

O de tus manos en las mías,
de mañanas en tus brazos francos,
y de tus palabras
cuando abren los poros
y entran?

2006-03-15

Bonito


Unas cortinas nuevas
para mi visión cansada.
Pestañas café torrado,
ojitos como dos piedras
o como avellanas.

El pelo negro
una cálida manta
para mis manos de Marzo.

Mis besos viajan cerca,
los labios de la boca
de mi hombre atento.
Desnuda de armadura
porque en horas que pasan a su lado,
me siento estar despojada
de aquella eterma y sentadora melancolía.

Al tacto,
cierro los ojos
enervo el cuello
y sonrío cerca,
más cerca.

¿Que veo,
siento,
percibo,
y pienso.

cuando te miro,
siento,
percibo
y pienso?

Un alma abrasadora
que brota de tu piel
se suspende por un minuto en el aire que resta entre nosotros,
para luego fundirse en almohada
que respiraré
en el dulzor de la noche mansa.

2006-02-19

Transición



Los besos
se pierden en una nube incierta
de ágiles pensamientos evasivos,
y nunca antes me sentí tan libre.

Si supieras...
Si entendieras...
Si me supieras y entendieras...

Me olvido del tiempo
cuando mi ansiedad reposa a tu lado tierno.

Y tus caricias
son una marea,
un devenir,
el aire fresco de un amable abanico.

Te miro mientras caminás
descalzo por la casa,
me brillan los ojos
por todo lo que quisiera decirte.

Me callo.

Pienso en plantear un paso,
en darlo,
en cómo serían mis hijos
en tus brazos.

Desvío la vista,
y busco mis sandalias
junto a la ventana,
por cierto, cerrada.

Llevo sus ojos almendrados,
de un gris y celeste
cerca del alma
desde que empecé
a tratar de alejarme,
aunque disimule muy bien.

Unas velas encendidas,
derretidas.
unas manos lejanas,
ya perdidas.
Las tuyas,
siempre un centímetro
demasiado cercanas.
Hombre,
que conversas
desde un arco
y unas cuerdas
frágiles,
finas, delicadas.
Elegante, sombrío,
que ocupas mi tiempo
meditado y evasivo.

Y él,
que nunca me dio
nada más que todo y nada.
Me alimentó sin saberlo,
sin quererlo, quizás.
Pero cuánto lo he amado,
y cuánto aún lo quiero,
con un cariño tierno
que no perderé jamás.

Unos ojos negrimiel
y en el fondo,
aún,
dispersándose,
pidiendo ser rescatada por mi fe
(que sólo busca salvarse del naufragio
de herirse sola si no olvida),
su mirada.

2006-02-02

Una vez... otra vez


he vuelto.

y han vuelto tus ojos verde cielo azul,
severos,
y melancólicos.

una vez más,
como siempre,
y como nunca antes.

sí...

ya ni me da vergüenza admitir que siempre ansío
y vuelvo a ansiar,
una y otra vez,
ése volver a caer en tus brazos,
que son tibia cárcel de hombre esbelto.

cárcel deseada
y masoquismo de amor ciego.

como tantas noches de sombra
que me ven pasar
por calles y esquinas.

2005-12-16

Diciembre

Tarde de viernes con tormenta.

Y es un placer casi pecaminoso
el entender que el cielo se cae,
se queja,
se conmueve,
se cierra y desgarra,
y yo aquí,
la luz de las cuatro de la tarde
como si fueran las ocho.

Yo, ínfima partícula en la ciudad,
y al nivel del mar.

Y sin embargo henchida y embellecida de todo,
de todos,
de mí.

Mi vida es diferente de un mes a hoy.

Todo ha crecido,
cambiado,
dado un vuelco.

Mis ojos miran con otro candor
a la gente,
los espacios,
hasta a mis propias manos,
blancas, siempre blancas,
como un cadáver
de tiempo y fe.

Te amo,
pero hasta éso cambió en su aroma.

Porque ahora estoy en paz.

Ya no lloro
cuando muere el día,
porque he comprendido mi valor,
mi fortaleza, mi importancia,
mi arrogancia se potencia
pero ahora es sangre, vida y pasión
que es sólo entregada con ésa madurez que da el alto al fuego
de la propia paz interior.

Te amé desde que te ví.
Te querré hasta que me pierda en el tiempo
y ya nadie se acuerde de mí,
y los hijos de mis nietos miren mis fotos,
y se disfracen de mujer de otras décadas
con mis ropas.

Y no sepan nada de mí.

Hasta el día en que me entierren
con otro apellido,
el que sea que esté en los planes
de algún dios,
como una mancha de dos letras que implique pertenencia
entremedio.

Hasta ése día, incluso, te querré,
vida mía,
de un modo que tal vez
nunca llegarías a comprender
en ésta vida ni en el año nuevo.

Pero nunca te lo he dicho aún.
No, nunca te lo digo
con éstas textuales
y pasionales palabras ,
cuando te veo, te escribo, te hablo.

Es porque te temo a vos
y a tu cara de susto.
Y también, porque sé,
que las palabras a veces sobran
y sólo meten ruido
en los oídos de aquello que ya se ha comprendido.

Y lo pienso,
y quiero llorar de bronca
al menos dos o tres días a la semana.

Se lamenta un violín a mi lado.
Y entonces vuelvo a nacer en mí,
y me busco en otro cariño,
hasta que, un día, me encuentre allí.

Y así tu presencia distante
será sólo eso,
(y no más vértigos ni maripositas, ya no más).

Me gustaría saber si alguna vez
has temido que éso pasara.

Llevo mi amor por tus pasos
como flores perfumadas en el pelo y en el pecho,
en vez de llevarlo
en los ojos como agua.

No recuerdo haber sido más feliz,
ni tampoco haberme amado tanto.

2005-10-14

Elogio


Anoche soñé que hablaba con alguien, un desconocido, pero le decía que la música le puede a uno quemar por dentro, y que éso se siente "elogioso y embriagador". Sí, en ésos términos.

Ahí nomás me desperté, porque fue muy fuerte. Creo que nunca antes había podido explicar mejor el por qué de semejante adoración por la música estando despierta.

Por supuesto que antes de dejarlo ir y volver a dormirme, lo anoté en la libretita violeta.

2005-10-11

En mi caso...


... en vez de "billetera mata galán", la cosa sería "partitura mata galán".

Me iluminé y sonreí cuando ésa frase resumió mis reflexiones sobre mis amores a lo largo de la vida transcurrida en mí (pocos pero contundentes), reflexiones que venía acarreando por alrededor de media hora.

Como cuando anoto un sueño en una libretita de la mesa de luz apenas me despierto (para no olvidarlo) entré acá y me dispuse a plasmarlo en palabras para recordar lo creativa que a veces puedo ser (ésto es en chiste, aclaro). Y me dí cuenta que tiene algo que ver con el post anterior.

Creo que soy bastante consecuente conmigo misma. Me besaría en la punta de la nariz!

(hoy estoy de buen humor, mimosa con la vida, la gente y las cosas. me siento un poco Amélie... hacía rato que no me pasaba)

2005-09-27

Viamonte (últimos vientos fríos)


Perdí
la distancia de aroma silente.
Ni siquiera con eso
me pude quedar.

Saludabas,
anestesia en tu voz,
y era ajena la calle
cuando escapé.

Mis manos frías,
mis uñas partidas,
el pelo revuelto
y tu cara al sur de la ciudad.

(foto: Gris)

2005-09-23

Viernes, música fuerte en la oficina

Hoy entré a la oficina y decidí poner la música bien fuerte. Como mi discman murió (la salida de audio enmudece o mete ruido), me armé unos compiladitos en minidisc y lo enchufé a la amplificación. Mi amigo Mariano me decía anoche que el minidisc es el formato que no fue. Opinaría parecido, si no fuera porque me sirve para grabar cosas espontáneamente como ensayos, shows y esas cosas. Salvando éso... no tiene demasiado sentido, no... coincido.

En fin, ando así, medio abstraída en mis pensamientos, en mí misma... a veces pienso en todo lo que tengo adentro y me da temor explotar. Estoy otra vez con un ataque de narcisismo y egocentrismo... o es mera autovaloración y autoestima de la que de tanto en tanto carezco absolutamente? Es que la perspectiva de llevar el grupo adelante yo sola después de la mudanza en el mapa de Horacio... al principio me dio miedo, inseguridad de seguir arriando a los musicos y las composiciones yo sola... pero ahora me estoy permitiendo ponerme en un lugar mas "admirable" digamos, para conmigo misma.

Me gusta querer a la gente que adoro, me gusta decirlo y hacerlos sonreir... aunque sea un ratito.

Ah otra cosa... la foto de Gris del post anterior no subió por alguna razón. Voy a tratar de subirla en el próximo. Gracias corazón!!

2005-09-22

Primavera Cero

Desde anoche que camino mis propios pasos, como siempre, pero siguiendo una célula rítmica que generan tus pestañas entristecidas y embriagadas al agitarse y parpadear.

Ha empezado la primavera, y las primeras tibiezas me resultan particularmente insoportables. Pienso en el verano, y no quiero.

Si logro dormir un poco y soñar con vos, todo va a estar mejor. Mejor todavía.

Mi amor, cuando prepares café para dejar hecho, calculá para mí dos tazas, que aunque no nos vayamos a ver hoy, me gustaría que estuvieran ahí a tu lado en mi lugar esta tarde.

Cierro los ojos, sonrío, y continúo mi trabajo.

(foto: Gris)

2005-09-12

De diez a siete


Temprano a la mañana, cada día me cuesta más levantarme al alba, y ver que se acerca una primavera calurosa y opacada por el hollín que nunca se toma vacaciones.

Llego veinte minutos antes de la hora de abrir la oficina. Prendo la computadora y me preparo café. El teléfono ya había empezado a sonar. "Luz, es para una consulta, lo atendés vos?".

- No. Decile que no llegué. Tomale los datos que después lo llamo.

Y agrego

- Hasta las diez y cuarto no estoy para nadie.

La realidad es que éste día no soporto a nadie. Ni a mí misma. Empezando por mí misma. Me detesto. Odio el sonido de tu voz con la misma intensidad con que amo su timbre de reproche manso. Adoro el sonido de la mía, lamentándome por no tener más tiempo para cantar en la semana.

Deseo con todas mis fuerzas que ni mi jefe ni mi jefa vengan hoy, al menos no hasta entrada la tarde. Trabajo mejor cuando no me hablan, mucho menos aquella gente que no sabe ni lidiar con su propia higiene personal (ella no se lava el pelo y él tiene un serio problema de olor corporal bajo su camisa Dior), menos aún conocer cómo se lleva un trabajo adelante. Recuerdo que cuando era más chica/joven, y hasta avanzada mi etapa universitaria, no podía delegar trabajo. Sentía que todo lo tenía que hacer yo, para que estuviera bien hecho.

Así quedé. Obsesiva. Perfeccionista. Intensa hasta los huesos.

Pasa el día, lento, interminable. Uno tras otro atiendo llamados, atiendo clientes con una sonrisa apagada y anestesiada. Eficiente, prolija y silenciosa, me rio de sus chistes. Una mujer de unos cuarenta años me pregunta si tengo hijos. Le digo que no, que todavía no, pero planeo tenerlos alguna vez. Me pregunta también si estoy casada. Le digo que tampoco. Me cuenta de su divorcio dramático y de cuánto sufrieron los hijos el que su padre se haya ido a vivir a Europa. No me acuerdo si era a Italia o a España, y que por eso no puede llevarlos fuera del país, no tiene la autorización de él. Se va, contenta, con sus pasajes y su recibo.

Me quedo pensando, me construyo una historia, una ficción donde ella echa a su marido de su casa les habla mal del padre a los hijos, los aparta de él, les dice que se ha ido a vivir lejos. Me lo cuenta a mí para creérselo ella misma y sentir menos culpa. Porque así son muchas mujeres, mezquinas, manipuladoras, así es mi pobre y querida madre, así fue con mi padre. Su mezquindad se volvió en contra de ella, se volvió autoflagelación.

Nunca más tocó un hombre desde que yo tenía 12 años y se quedo sola. Muy poco mujer, si me lo preguntan.

Y yo, muy machista. Siempre fui machista. No me jacto de ello, pero tampoco me avergüenza. Escucho a mis compañeras de trabajo hablar de cómo engañan a sus novios. No sé si me hace sentir orgullosa o súmamente estúpida no saber lo que es ponerle cuernos a una persona. Finalmente decido que me quiero un poco más por ser así, y mientras me tomo otra taza de café, elijo mirar un rato por la ventana: la calle Suipacha y cómo corre la gente que va y que viene.

Me pregunto qué estarás haciendo, miro el reloj y no sé por qué se me ocurre que estarás caminando, alto, silencioso, apagado, adorable como tu mirada y tus hombros, donde me gusta apoyar la cabeza cada tanto, cuando me abrazás.

2005-08-01

Un lunes como hoy lunes


Me arrastré hoy todo el día por una ciudad helada donde el sol por suerte no salió con demasiada confianza. El gris. El recuerdo de cada día que pasa es el mismo matiz de gris verdoso. Como mis ojos, que ayer te miraban, te admiraban en silencio, y como esperando que el cielo llueva inquietudes y sangre, ésas dos cosas que a veces falta correr por las venas laxas y adormecidas que se te marcan en las manos y los brazos cuando sos lo más maravilloso del mundo sin proponértelo y sólamente a mis ojos.

Todos lo saben. Vos no lo sabés.

En silencio, me acurruco sobre tu hombro y lloro para adentro, bajito y sin contracciones que me surquen la cara cansada, implacablemente blanca, y ojerosa de tanto gritarle al pavimento que tu mirada es lo único que hoy por hoy me saca una sonrisa.

Todos lo saben. Vos no lo sabés.

2005-07-24


Al final no me mudé de sitio, me voy a quedar acá en blogger, porque ahora pusieron fotos y la cosa me resulta más agradable y cálida.

Tengo muchas ganas de irme lejos. Pocas cosas me retienen aquí. Tengo ganas de irme a Córdoba y apoyar mi cabeza cansada en el pecho de un hombre que hace no mucho me hizo muy feliz. Aquí, los sentidos y los sentimientos se arrojan suicidas contra paredes, escenarios, autos y trenes. Y lo peor es que es imposible matarlos. Siempre terminan volviendo a mis brazos.

La noche ha caído y la niebla me ayuda a ver.

2005-05-12

UN MOMENTO

Anda medio mal Blogia. Si sigue, no me mudo nada. Manténgase cerca, acá, para las últimas noticias.

NOS MUDAMOS

Vestida de entrecasa se muda a www.vestida_de_entrecasa.blogia.com
O sea: "blogia", en vez de "blogspot" en la dirección
Es más lindo, prolijo, elegante, espiritual y sensorial.
Como me gustan a mí las cosas.
los espero, vengan a conocer mi nueva casa de té literaria.

te espero
si vos me esperás.

la espera nos hace eternos.

2005-04-24

La enredadera del jazmín estrella

Los jazmines estrella siempre en flor,
eso es lo que mejor recuerdo.
Es increíble
cómo la distancia de unos meses,
quizás un año o dos,
me desdibuja la casa que en gran medida
me vió crecer.

Y hoy la carne es ahora otra carne,
la fruta es madura
con el corazón todavía
demasiado verde.
Y las noches ya no se llenan
tan sólo con el aire de mar lejano,
o las olas, cuando el viento sopla del Este.

Ahora hay voces, miradas, perfumes
que recuerdan al mar,
pero en un metro ochenta y cinco de alto.
Un aire de Río de la Plata
y un silencio inconmensurable
que me recuerda paso a paso,
frase a frase,
cuánto lo quiero.

Los que pasaron antes,
pasado son.
Me río, me río de quien fui
“todo tiene un motivo”, me dijeron.
Y les creí.
Y les creo.
Y el tiempo que ha pasado,
la espera,
el ansia,
los desamores,
los temores de viejos amoríos
ya caducos
ya desabridos,
no son ahora más que anécdotas,
que se entibian y desintegran
al calor del mejor abrazo.

2005-04-12

El libro nuevo comienza a tener algunas almas en su haber. Probablemente sea menos variado, y más monotemático. Tendrá menos amargura, un poco más de esperanza en sí mismo, pero la melancolía es una personalidad inevitable y bendita. Tendrá esa personalidad. La personalidad, la voz, y los ojos de brillo apagado de su madre. A continuación, el texto de apertura.


Madurez


Con tus ojos celeste lana
abrigué mis labios y voz.
Te miré con éstos ojos míos
y floté en ansia
hasta que se anestesió el dolor.

Hombre de nombre eterno
tu habla, al paso, agitada,
caminando por calles del centro.
Y mis oídos amansados por tu voz.

No respiré más aire del que había.
Tiempo al tiempo,
la herida y la paciencia,
todo llevó a tu presencia.
Mis manos bajo tus manos,
y debajo… nada más
que música en mis oídos.

El aroma de verano añejo,
de otoño nuevo,
y de tu primavera de renacimiento.
En nuestras narices
el olor de la cerveza,
y en nuestros dedos la espuma antes rebalsada.

Mirate en mí
que yo me miro,
mientras el pelo dorado
te cubre el alma luminosa e impecable.
Como una cortina,
como un vestido bordado.

Mañana… te prometo que el sol saldrá de nuevo,
y nos encontrará arropados en espesor de calma.

2005-03-02

Decisiones 2005

No hacerme más preguntas que las que pueda responderme sin necesidad de recurrir a palabras que no son mías.

No entregarme a la tibieza, a la comodidad, o al temor de algo excepcional y nuevo.

No permitirme más sueño en la mañana que el que realmente necesite para ser consciente de todo lo que me rodea. Los días que pueda y quiera quedarme en la cama hasta tarde (prefiero los sábados a los domingos, para ésto), estar bien segura de poder sentir cada fibra de las sábanas en mi cara y brazos. En la yema de los dedos e inundando los ojos, las pestañas de la persona que decida día a día dormir a mi lado. Ése hombre, al tomarme de la mano, no será de los que piensan "cuánto durará?", sino más bien "hoy es hoy, y mañana será hoy en unas horas también". No se cuestionará pavadas, me hará sentir segura de mí misma y de los demás. Embeberme de todo, hasta del olor a sol. Entregarme a la quietud de pertenecer.

Sacarme los zapatos en cuanto entre a mi casa. Y caminar descalza sobre el piso helado y el pasto húmedo.

Apoyar seguido una oreja sobre el pecho de la gente que me deje hacerlo, y escucharles latir el corazón. Todos suenan distinto.

Ser aún más vulnerable y receptiva.

Pasar más tiempo con la gente que me aprecia, y menos con aquellos que me arrebatan todo lo que soy, y luego se dicen pobres.

2005-02-13

Verde, celeste, gris y transparente

Una extrañeza, una distancia de mí misma. Veo todo lo que soy, como una película. No encuentro pasión más que por mi música. Mis amigos se van de viaje, algunos no volverán a Buenos Aires. Otros, espero adormecida a que lleguen.

Espero aviones.

Espero canciones.

Espero emociones.

Espero el silencio tremendamente elocuente de tus ojos apagados y acuosos.

Acerca de otros ojos, pienso "¿cómo pude estar durante tanto tiempo tan equivocada y ausente de mi propio genuino ser?" Después... después me disculpo pensando en que todos cometemos errores. Unos ojos negros para los que escribí un vals. Pienso en cambiarle el nombre, pero hay que admitir los errores y llevarlos en alto y con orgullo. No le cambio el nombre, entonces. Aunque los ojos negros no sean para mí hoy, más que el motivo de una risa melancólica y un disparador de recuerdos absurdos.

"No hay mal que por bien no venga", decía mi abuela.

No hay caso, siempre termina siendo más atractiva para mí el agua.

2005-01-09

Desde la ventana

He vuelto...
Tanto tiempo ausente y vuelvo a escribir. Hoy no es un buen día. Para nada.

Extraño demasiado sus ojazos, su voz, sus silencios.

A decir verdad, no sé muy bien para qué me meti a escribir. No tengo demasiado para decir, la angustia me asfixia, me cierra el pecho, me duele respirar y no intento forzarme a hacerlo porque rompo en un lamento quedito y silencioso, para que nadie me escuche, para que nadie me pregunte.

Como todo en mí, en mi vida: silencioso, oculto, preso de un misterio autoimpuesto y obligatorio, con el sólo objeto de preservarme.

Cuando miro el cielo por las noches, apoyado en las copas blanditas de los árboles, con el calor como manto, pienso en su cara rara y alargada, algo perturbada.

Y no puedo evitar llorar
De soledad.
De angustia.
De aburrimiento.
De añoranza.
Todo lo que llevo dentro y quisiera regalarle, estalla como un globo lleno de lágrimas, y me escurro por dentro, hacia afuera, hasta que no me queda más nada interesante dentro mío.

Y entonces me duermo.


2004-11-30

Mina rara

La noche llega.
Cálida, arrogante, especiada.
Como yo.
Como mis lágrimas que te traen más cerquita
con cada golpe de cortina al amague del viento.

Y la risa me entibió el alma embebida de café
(con un poco de leche y ese veneno de plástico que le pongo yo).

Ni sé por qué me reí,
me parece que fue por algún comentario estúpido
que alguien hizo en la radio, no sé.
Ni me importa acordarme.
Me importa recordar mi propia risa
y nada más.
Eso, y nada más.
Mi narcisismo, hoy hablé de éso con un amigo.
Mi egocentrismo. Me preocupa un poco.
Lo que más me preocupa de mi ego
es que lo construí con mucho esfuerzo.
Y recién ahora le estoy dando revoque,
preparando la primera mano de pintura.
Y me encanta como va quedando.

Cuando me mude ahí,
quisiera que vinieras a vivir conmigo.

Invitarte a vivir en mi ego, que mina rara... dirás.
Se pone muchos vestidos.
Se pinta los labios pero sonríe poco
(sólo cuando las palabras le acarician la mejilla).
Se pinta los ojos pero los lleva apagados.
Mina rara...
Pero mi invitación... te explico-
tiene que ver con que la llave de mi ego la tenés vos.
Tenés el poder de lograr que todo lo que construye mi -endeble- ego
se hace agua en tus manos,
y te la podés beber.
Eso.
Daría todo lo que soy, por volverme agua si un día tenés sed.
Aunque sea un poco.
Aunque tengas una canilla a cinco metros,
y tan sólo te diera pereza levantarte del sillón
e interrumpir tu lectura y el silencio.

Hoy, también, al rato de hablar de mi ego
con éste mismo amigo,
me alabaron mis abrazos y me confiaron admiración.
Pensé de nuevo en vos, no es extraño,
y contesté
que no quiero que me admiren
no merezco ser alabada.
Porque de tu sonrisa y tu cara
nada es mío.
Sólo llevo un reflejo en la mirada.






2004-11-25

Anoche, sueño recurrente y hoy, 24 años

Anoche soñé otra vez con la casa del mar, pero esta vez no aparecían ni el hombre ni la cuna vacía. Sabía que estaban, no sé cómo lo sabía, pero no soñé con sus presencias. Tampoco recuerdo si la pecera de mi vientre seguía en su lugar.

Lo que sí sonaba fuerte era el mar.

De alguna manera... de cualquier manera, volví a soñar con hijos no nacidos. Y con ése hombre. Por alguna razón que desconozco, y que no quiero indagar. Prefiero vivir en ingenuidad, ensoñación e idilio constantes, aún después de despertar. Me hace más feliz.

Me acurruco bajo la luna de mi cumpleaños, cuando amanezca será un día lleno de aire, me rodearé de la gente que más quiero.

Y voy a ir a mirar los patos del lago del parque, también.

Salud

2004-11-21

Cielo

No se me ocurre qué mas puedo pedir en éste momento.

Mi vida se llena de a poquito pero certeramente, como una pileta de verano.

Y encima

con sólo mirar el cielo respiro el costado de tu cuello,

y me lleno de aire que huele a maderas y perfume pleno

(suena en mis oídos dulce música y tu voz).

2004-11-11

Un sueño reciente

Un abrazo, el hombre que mas amé en mi vida, él llora por algún motivo que desconozco, y yo le beso los ojos, hasta que se queda dormido y yo le canto una canción. Nuestro hijo duerme en el cuarto de al lado y el ruido del mar se escucha lejos, es invierno y la playa está helada. Mejor no salir porque ya cae la noche. Me lo dice el cielo que está naranja.

Su respiración de dormido en mis brazos suena como un ritmo entrecruzado con el mar, su pelo destella de claroscuros segun cómo le dé el rayo que entra por la ventana y da cuenta de las particulas de polvillo que hay en el aire. Se mece por ser tan lacio, y yo miro atenta esos ojos cerrados, como cuando se mira la pava esperando que hierva el agua, asi, igual. Pero esperando que los abra e inunde el mundo (mi mundo) con su imposible transparencia y pureza.

Le apoyo la cabeza en una almohada sin que se despierte, y me levanto a ver cómo está el bebé, pero cuando llego, la cuna está vacía y al mirar hacia abajo me doy cuenta de que hay un agujero en el medio de mi abdomen, grande, con una pecera, y pececitos azules que nadan, en lugar de vientre. Y es ahí donde me doy cuenta que nunca hubo un niño en ésa cuna, y que por éso el hombre lloraba. Ahora la que lloro soy yo. Entonces me acuesto a su lado en la cama, y me acurruco bajo el amparo de su brazo. Y me quedo dormida esperando que se me seque la cara. Ya no lloro, porque me siento protegida, y además me entusiasma la idea de tener la cara tirante por la salubridad de las lágrimas al despertarme de vuelta, y ser entonces consciente de que aquél llanto es algo que ya ha pasado y quedado atrás.

2004-11-03

La almohada y sus dos lados

Nada más sobrecogedor
que acostarse,
cerrar los ojos,
y esperar el sueño
mientras afuera la tormenta embiste.

Entonces mis manos cansadas
buscan el lado frío de la almohada,
y hundo la carita entre las sábanas.

Afuera, el agua que cae.
Adentro, algo muere por enésima vez,
al saberte durmiendo
en tu ingenuidad,
desconociendo mi pena.

2004-11-02

Tiñe la luz naranja del atardecer

Se calma y sosiega mi cuerpo,
por fin descansan mis ojos
cuando cae la tibia tarde,
y me conmuevo por pensarte.
Sonrío al imaginarte
sentado en el jardín,
embriagado de todo
lo que lleva tu nombre.


Abrazo

Tan lejos
y a la vez tan cerca de mi tacto.

Apoyo las palmas
sobre los vidrios helados,
y se siente como tus dedos largos.

Manos eternamente frías
como mis manos.

Necesitaría
que me abrazaras una vez más
antes de despedirnos,
antes de que te vayas
("me voy por unos días"),

¿me abrazás?

Es que quiero sentir tu fuerza
alrededor de mi cintura,
en tu intento de parecer entero y protector
para con ésta mujer
que a veces te parece nena,
pero que desea contenerte
para que olvides tu pena.









Culpa

La melancolía
me invade nuevamente.
Detesto volver a sentirme atrapada
por ésa sensación.

Me pasa igual que con el calor.

Y sin embargo no puedo dejar de pensarte.

Me da una culpa tremenda
andar arrastrando esto
durante tanto tiempo.

Me voy a la cama,
a ver si el sueño
me afloja el pecho
de una vez por todas.

Daría el alma
por despertar mañana junto a tus ojos
y nadar en ellos.

Siempre hago lo mismo.
Te miro... y cuando te suelto
y te dejo ir
me arrepiento.

Es que no tengo opción,
porque ni yo misma soy mía.

2004-10-20

Embriagándose de las personas y las cosas

Hoy estuve pensando en los silencios que separan las palabras al hablar, y más aún, las oraciones. Me puse a reflexionar acerca de cómo la mayoría de las veces ésos silencios, ésas pausas, más bien, dicen más que los sonidos de aquello que se dice. Por un lado, la rítmica, la musicalidad del habla. Hagan la prueba, al hablar con alguien abstráiganse de lo que de hecho se comunica, y acentúen la atención en la rítmica de las pausas entre palabras y en la melodía del canturreo del discurso. Inevitablemente, y sin darse cuenta, se van a encontrar interpretando qué es lo que le está ocurriendo a ésa persona al hablar.
Si está conectando consigo misma, si está buscando una especial atención de nuestra parte, si miente, si oculta algo, si cree ciegamente en lo que dice, si repite un discurso aprendido, si está llena de vida o si quiere sacudirlo a uno del propio letargo.
Es sorprendente.
Las miradas de las personas, son sorprendentes.
Hagan otra prueba... tomen como costumbre (aunque sea por un tiempo) sentarse en los asientos del colectivo que miran para la parte de atrás. Y observen las caras de las personas, mírenlas interactuar entre ellas, traten de escribir dos o tres líneas acerca de cómo piensan que son sus vidas. Ya que están, no se olviden de mirar por la ventanilla, sobre todo si es un trayecto que hacen cotidianamente: las cosas se ven muy distintas al alejarse que al acercarse.
Como las personas y las estaciones del año.

2004-10-19

Lágrimas de felicidad

Prefiero no contarte cuántos besos todavía tengo guardados para vos. Es una sorpresa.

Bah, no es ninguna sorpresa, ya me conocés lo suficiente.

El viento en los ojos me hace llorar, pero hasta preferiría llorar de tristeza. En una época me había acostumbrado a la sensación, a la melancolía, a mirar para atrás y mirar el suelo para ver el blanco de destino de una lágrima después de caer.

Ya no.

Ahora me gusta tanto éso como llorar de emoción y alegría al pensarte y recordar tu olor y tu altura.

Ahora que lo pienso, nunca te vi llorar.

Puertas

El amor es algo súmamente curioso: se esconde detrás de puertas, entonces cada vez que abro una, lo encuentro ahí, sonriente. Y me aferro a su mano larga, imponente y protectora, para cruzar el umbral hacia aquello que tan sólo por unos minutos más me es todavía desconocido.

Luego, el tiempo lo dice todo.

Y me gratifica que así sea.

Todo me gratifica. Me he permitido ser más narcisista, de un tiempo a ahora. Y la verdad que se siente genial.

Como tus ojos en los míos.

Como saborear el gustito del néctar de las madreselvas que había en el jardín de la casa de mi abuela (me escapaba en la hora de la siesta a arrancar flores para tal fin).

Como los vértigos seguidos de silencio, y por fin descansar en brazos tibios.


2004-09-30

Brazos

a la sombra de tus pestañas,
al reparo de tu pelo,
al amparo de tus besos,
al calor de tu voz,
al sosiego de tu espalda,
al abrigo de tus brazos,
graves, amables, certeros.

siempre más segura al abrigo de tus brazos.


2004-09-28

Llegando a Paseo Colón y Belgrano ...

... me detuve un instante a pensar en qué hubiera sido de mí sin tu carita guardada en mis ojos.

Preferí no pensar en éso (inútil, porque por suerte ya se ha vuelto parte mía).

Terminé de bajar del colectivo antes de que arrancase, y me sometí a la tarea de escalar la barranca en tacos altos, para pasar justo al lado de uno de los tantos rincones de Buenos Aires que tenían algo tuyo.

Y sonreí.

Y canté, para recordarme para qué estoy viva.

No me importó que la gente me mirara raro, todas las miradas se veían estúpidas comparadas a la tuya.


En silencio (tu eterno silencio)

Atropellada de placer, me senté a repasar maravillada cómo la luz sobre tu pelo encandilaba de oro en claroscuros. Cada hebra, cada mechón despedía un brillo de ése color único. Me alejé unos pocos centímetros, para contemplar tu cabeza en un plano más abierto, y así poder plasmarla en mi memoria, como una fotografía, para aquellos momentos tan largos de la semana en que las vivencias se reducen a un viaje en subte, a una cola de banco, o en el mejor de los casos a sortear charcos de lluvia sobre el adoquinado de San Telmo.
Te besé la mejilla suave y afeitada, en silencio, en mi imaginación. Sonreíste, pensando sabe Dios en qué, pero me corrió un vértigo por detrás de los ojos al pensar en que pudieras haber sentido el beso.

Absurdo.

Pasa el tiempo a tu lado, y pareciera que la vida no tiene contratiempos, que la sangre corre sin necesidad de ser bombeada, porque el corazón puede tener algo más importante de qué ocuparse.

¿Y sabés qué?
Te lo regalo.
Si no está en tus manos a mí no me sirve para nada.

Alma en vela

Tarde en la noche .
Deshilachada.
Y las cortinas de cansancio
amenazan con correrse
ante mis ojos enturbiados.

Las venas de los brazos.
Los brazos que escriben.
Escriben versos amargos
como las lágrimas.

Sí.
Creí verte en la vereda
y me bajé del colectivo.
Pero era un rostro ajeno,
y desde una vidriera
una mujer de ojos claros
y alma de reflejo
me observaba.

Pasará el silencio
volverán los aviones,
y a la distancia el tren
traqueteará con el cuerpo más lleno.

Temprano, la madrugada.
Desmembrada.
Y el cielo se abre en rosados
que amenazan con teñir
mis pestañas pesadas.



Septiembre, Octubre, Noviembre

Si Septiembre fuese un hombre,
yo me casaría.

Me levanté esta mañana pensando sólo en aquella frase que me había aparecido en sueños justo antes del estallido del despertador. Me dio vueltas en la cabeza un rato más, mientras me lavaba los dientes, me enjuagaba la cara con mucha agua helada y me miraba por fin en el espejo, blanca como una hoja de papel en la que dos manchones de tinta habían caído, y de los cuales se esperaba algún texto más interesante con el correr del día.
Volví al cuarto, alcancé con la mano la misma pollera del día anterior, sin pensarlo siquiera; me viene pasando de un tiempo a hoy, que ni quiero pensar en qué me pongo, siempre y cuando esté limpio y no me dé ni mucho frío ni mucho calor. Así: tibieza, cobardía, afecto y nada más, como lo que me puede dar una pareja como las que he venido cosechando desde que tengo memoria. Mientras tanto, yo seguía jugando con la idea de Septiembre siendo un hombre y yo casándome con Septiembre. Claro que siempre estuve secretamente enamorada de Octubre, pero eso queda feo decirlo. Octubre es un mes complicado, un mes con algo de prohibitivo para el amor. Alguien que encontró el amor en Octubre quedó fuera de la cursilería del día de la Primavera, encontró el amor de prestado: como yo.
A lo mejor dejaría a Septiembre plantado en el altar y me escaparía con Octubre. O dejaría pasar la oportunidad con Septiembre por estar empecinada en conquistar a Octubre, que nunca sería mío. Entonces finalmente tendría que conformarme con Noviembre. Noviembre es el mes de los concebidos en vacaciones de verano, cuando el ocio y el calor no dejan excusas a las parejas que ya no se soportan para no pasar más tiempo en la cama.

Salud, Noviembre...
feliz cumpleaños para mí, y hasta que la muerte nos separe.

2004-09-08

Río al Mar

Saliendo de la angustia las cosas vuelven a tener olor, color, temperatura y dimensión. Lejos van quedando aquellas cosas que me tuvieron casi sin dormir estas últimas dos semanas. Poco a poco voy reencontrándome conmigo misma, mi cara, mi pelo, mi cuerpo, mis cosas. Ésa que no se reconoció aquella noche vuelve a pensar en sí misma en foco.

Parece mentira que ya casi sea primavera... vienen todas esas ropas de colores bobos que detesto: rositas bebé, celestitos cielito, blanquitos insulsos y lilitas afectados. Yo me voy a vestir de verde, rojo, violeta y fucsia. Por supuesto, el eterno negro también.

Ya no soy una nena. Hace mucho que dejé de serlo. Me enferma entonces que las cosas me afecten como a las nenas y querer festejar las alegrías como una adolescente. Pero la melancolía me hace finalmente reaccionar como una mujer a la que le han quitado el jugo exprimiéndole el espíritu, y buscar como acompañante un alma que haya sufrido y haya transitado largos caminos también.

El cielo se abre de nubes, y me avasalla un deseo insoportable de atravesarlo con un avión, o de observarlo desde un ferry que me lleve al otro lado del Rio de la Plata, eterno confidente y amigo. Si cada vez que se llora las lágrimas se evaporan, cuando llueven, llueven al río. Por eso tiene ese color apasionante, por eso es eterno y fluye violentamente: porque es hermoso como las lágrimas, bello como los ojitos hinchados de llanto de un hombre penando justo cuando ella lo descubre.

2004-08-20

Ludwig Van Beethoven

Recién: hablando con un amigo a éstas altas horas dije algo revelador.
En otra vida debo haber sido la amante de Beethoven. Un hombre brillante, musical en los 4 sentidos que sí tenía, por ende mucho menos sordo que el 98% de la gente, que no es capaz de escuchar ni las miradas, ni de percibir los olores. Algo psicótico, arrogante, apasionado, sensible hasta los poros, admirable, arrebatado... suena como el tipo de hombre al que suelo entregarme ciegamente.

La sordera es una condición física o emocional?

Era éso nada más

Salud, la Amada Inmortal